El Cantar de Roldán
"LOS SUEÑOS DE CARLOMAGNO.
LVI. Traspone el día, la noche va entrando. Se duerme Carlos, el poderoso emperador. Soñó que estaba en los inmensos desfiladeros de Sícera; en las manos tenía su asta de fresno. El conde Ganelón se la ha arrebatado; con tal ira la ha roto y blandido que las astillas vuelan hacia el cielo. Carlos duerme y nada le despierta.
LVII. Después de ésta, soñó otra visión: que estaba en Francia, en su capilla de Aix; en el brazo derecho le mordía un feroz jabalí. De la parte de las Ardenas veía venir un leopardo, que ferozmente se arrojaba sobre su propia persona. Del fondo de la sala bajaba un lebrel, que se acercó a Carlos al galope y a saltos. Arranca la oreja derecha al mencionado jabalí, y furiosamente lucha con el leopardo. Los franceses dicen que se está dando una gran batalla, pero no saben cuál de ellos la ganará. Carlos duerme, y no se despertó".
"El 15 de agosto del año 778 era destrozada, en Roncesvalles, la retaguardia del ejército de Carlomagno, que regresaba a Francia tras haber fracasado en su intento de apoderarse de Zaragoza. El desastre de las fuerzas francas impresionó extraordinariamente y la memoria de la acción de Roncesvalles se conservó no tan sólo en las notas de los analistas que escribían en latín, sino también en la tradición oral, posiblemente en forma de breves cantos que recogían los hechos más salientes y más emotivos de la batalla, ponderaban el heroísmo de los guerreros más valientes y lamentaban su muerte. Serían breves cantos noticieros, que cumplían una finalidad informativa y emocional al mismo tiempo" (NOTA PRELIMINAR)
Martín de Riquer (traductor), El Cantar de Roldán, Madrid, Espasa-Calpe, 1985.
Traducción del manuscrito de Oxford, texto francés del siglo XII, con nota preliminar, por Martín de Riquer (1ª edición 1960). Interesantísimo.
Martín (o Martí) de Riquer

Comentarios
Publicar un comentario