Mario Vargas Llosa, La tentación de lo imposible
"El narrador de una novela no es nunca el autor, aunque tome su nombre y use su biografía. Estos datos, si la novela es una novela -un libro en el que la verdad de lo narrado no depende de su fidelidad a algo preexistente sino de un poder de persuación propio, de sus palabras y de su fantasía- inevitablemente dejarán de ser lo que eran al convertirse en materiales de ficción".
"El narrador no es nunca el autor porque éste es un hombre libre y aquél se mueve dentro de las reglas y límites que éste le fija. El autor puede elegir, con soberanía envidable, la naturaleza de las reglas; el narrador sólo puede moverse dentro de ellas y su existencia, su ser, son estas reglas hechas lenguaje".
"Cada novelista inventa un narrador dotándolo de una naturaleza particular, de unas facultades y limitaciones precisas, en función de lo que quiere contar. Esta operación -inventar a alguien que narre lo que uo quiere narrar- es la más importante que realiza el novelista- es la más importante que realiza el novelista, y, sin embargo, hasta hace relativamente poco tiempo los novelistas ni siquiera lo sabían y, como el Víctor Hugo que escribió Los Miserables, la llevaban a cabo de manera intuitiva o mecánica".
"Si algo distingue al novelista clásico del moderno es precisamente el problema del narrador. La inconsciencia o la conciencia con que lo aborda y lo resuelve establece una línea fronteriza entre el novelista clásico y el contemporáneo".
"Flaubert fue el primer novelista en plantearse como un problema central de la estructura novelística la presencia del narrador, el primero en advertir que éste no era el autor sino el más ambiguo de los personajes que crea el autor de una novela. Él volvió impersonal -invisible- al narrador, algo que desde entonces han hecho la mayoría de los novelistas. Volvió invisible no quiere decir suprimirlo, sino tornarlo astuto, calculador, tramposo: diseminarlo en lo narrado".
Mario Vargas Llosa, La tentación de lo imposible, Madrid, Alfaguara (Santillana), 2004.
Este grato ensayo trata de Víctor Hugo y de su novela Los Miserables. Las explicaciones sobre el autor y el narrador están entre las páginas 46 y 50.
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