Alan Bennett, Una lectora nada común

 "Es cierto que al principio leía con temor y cierta desazón. La propia infinitud del número de libros era un desafío y no sabía por dónde continuar; no leía con método, sino que un libro conducía a otro y a menudo leía dos o tres al mismo tiempo. La fase siguiente fue cuando empezó a tomar notas, y a partir de entonces leía siempre con un lápiz en la mano, no para resumir el texto sino para transcribir pasajes que le gustaban. Sólo al cabo de un año, más o menos, de leer y tomar notas, se aventuró a apuntar algunos pensamientos propios: <<Considero la literatura un vasto país que estoy recorriendo, pero a cuyos confines más lejanos no llegaré nunca. Y he empezado muy tarde. Nunca me pondré al día>>".

 "No hay que hablar de escribir porque entonces no se escribe nunca".  

Alan Bennett, Una lectora nada común, Barcelona, Anagrama, 2008.

The Uncommon Reader, Londres, Faber and Faber, 2007.

Citas de las pp. 49-50 y 118.

Comentarios