Mircea Eliade, El mito del eterno retorno
"La memoria colectiva es ahistórica". "El recuerdo de los acontecimientos históricos y de los personajes auténticos es modificado al cabo de dos o tres siglos, a fin de que pueda entrar en el molde de la mentalidad arcaica, que no puede aceptar lo individual y sólo conserva lo ejemplar. Esa reducción de los acontecimientos a las categorías y de los individuos a los arquetipos, realizada por la conciencia de las capas populares europeas casi hasta nuestros días, se efectúa de conformidad con la ontología arcaica. Podría decirse que la memoria popular restituye al personaje histórico de los tiempos modernos su significación de imitador del arquetipo y de reproductor de las acciones arquetípicas, significación de la cual los miembros de las sociedades arcaicas han sido y continúan siendo conscientes".
"El hecho de que la justicia humana, que está fundada en la idea de <<ley>>, tiene un modelo celeste y transcendente en las normas cósmicas (tao, artha, rta, tzedek, themis, etc.) es demasiado conocido para que insistamos en él".
"Cada momento del tratamiento mágico-religioso del sufrimiento ilustra con limpidez el sentido de este último: proviene de la acción mágica de un enemigo, de una infracción a un tabú, del paso por una zona nefasta, de la cólera de un dios o-cuando las demás hipótesis resultan inoperantes- de la voluntad o del enojo del Ser Supremo. El primitivo -y no sólo él-, no puede concebir un sufrimiento no provocado; éste proviene de una falta persona (si está convencido de que es una falta religiosa) o de la maldad del vecino (caso que el brujo descubra que se trata de una acción mágica), pero siempre hay una falta en la base".
Mircea Eliade, El mito del eterno retorno, Madrid, Alianza-Emecé, 1985
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