Andrzei Szczypiorski, La bella señora Seidenman

"-¿Demiurgos? -repitió el sastre-. Nunca había oído hablar de ellos. ¿Son una especie de fontaneros?

-Son, estimado caballero, unos tíos listos consagrados a la salvación de la humanidad. En un abrir y cerrar de ojos los va a ver salir saltando uno tras otro de su madriguera con una piedra filosofal en el bolsillo. Cada uno de ellos lleva una distinta y se apedrean con ellas los unos a los otros, aunque, por lo común, le dan en los morros a la gente de orden como usted o como yo... Quieren arreglarnos el futuro según la horma de su pezuña. Y con esa misma horma quieren moldearnos el pasado".

"Si había algo que el ferroviario Filipek detestaba con toda su alma, era la chapucería, la quincalla, la baratija, y en ello incluía a los demagogos vocingleros de tres al cuarto que despreciaban al obrero, desdeñaban su labor, la postergaban ataviándose al mismo tiempo con las plumas de defensores de la causa obrera. Y este era el motivo principal de su distancia con los comunistas. Le atemorizaba el destino que corrían algunos de ellos, le producían asco sus discusiones ideológicas que terminaban con una sentencia de muerte [...] Y, antes de la guerra, los comunistas no solían ser trabajadores, sino más bien viajantes de comercio de la revolución social. No eran de profesión 'obrero'; su profesión era ser comunista: ser miembro del Partido, hacer proselitismo, encender la tea revolucionaria. Filipek no había visto nunca a un comunista junto a una máquina, azacanado, con las manos pringadas de aceite o grasa. No eran obreros; su único espacio de interés era la conciencia humana, la cólera humana, la ilusión y el miedo. No eran obreros, sino conjuradores de espíritus, entregados en cuerpo y alma a la magia de las palabras, a los gestos y a las consignas". 

Andrzei Szczypiorski, La bella señora Seidenman, Barcelona, Seix Barral (Planeta), 2024

Początek, París, Instytut Literacki, 1986

Demiurgo.  Del gr. δημιουργός dēmiourgós 'creador'.   1 m. Fil. En la filosofía platónica, divinidad que crea y armoniza el universo.    2 m. Fil. En la filosofía de los gnósticos, alma universal, principio activo del mundo                                                                                                                                           RAE, Diccionario de la lengua española



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