Vicente Garrido: sobre jefes políticos psicópatas
"En el listado que sigue he recogido aquellas conductas y rasgos que han destacado en líderes que han mostrado una clara psicopatía en la historia, pero también son propios de los gobernantes que, sin ser psicópatas, manifiestan sin embargo una voluntad de ejercer el poder sin respetar las reglas y una fuerte voluntad de mantenerlo a toda costa [...]
1. Son seres 'magnéticos' ante los medios, y mantienen una relación amor-odio (en función de si les son favorables o no) con estos. [...] El experto en psicopatía integrada Bill Eddy ha destacado cómo los medios quedan fascinados por los personajes atípicos que continuamente dicen y hacen cosas ofensivas, absurdas o simplemente falsas. Fíjate en Donald Trump: no conozco a ningún político que se le pueda comprar en este aspecto. [...]
2. Enfrenta a los poderes del Estado para apuntalar su poder, ya que cuanto más debilitados estén, menos podrán controlarle. [...] En esta guerra contra otros poderes del Estado destaca la inquina contra el poder judicial. [...]
3. Culto a la personalidad. Le encanta que le adulen, no tiene rubor en ello; alienta que se escriban libros sobre él o los publica bajo su nombre [...]
4. Necesidad de mantener una actividad arriesgada en su gestión política (en ocasiones puede ser producto de su impulsividad, en otros casos obedece a un plan preconcebido) [...]
5. Dificultad para mantener una conversación coherente y profunda. Rigidez mental. [...]
6. Divide al país en 'buenos' y 'malos ciudadanos', en función de si comulgan con sus ideas o las rechazan. [...]
7. Utiliza a sus subordinados o aliados para conseguir sus metas. Y cuando dejan de serle útiles, los deja caer sin miramientos [...]
8. Pone a sus seguidores más incondicionales en puntos clave de las instituciones. Con independencia del mérito que posean para desempeñar su cargo, tanto para controlar mejor a aquellas como para premiar servicios prestados.
9. Se rige por principios morales utilitaristas. Puede cambiar de principios cuando la oportunidad política lo aconseje, sin que importe que los nuevos sean del todo contradictorios con los anteriores.
10. Utiliza el lenguaje de un modo artero. Su labia le permite decir cosas a las que decía no mucho antes empleando palabras de igual solemnidad en ambos casos. Del mismo modo, puede emplear muchas palabras para -supuestamente- responder a una pregunta sin decir realmente nada, o contestar algo diferente a lo preguntado.
11. Asegura que todo lo hace por el bien del país cuando en realidad su meta fundamental es mantenerse en el cargo. [...]
12. Aunque puede emplear palabras gruesas u ofensivas hacia sus enemigos políticos, suele tener subordinados entre sus seguidores más acérrimos que hacen el papel de perros de presa o el 'trabajo sucio'. [...]
13. No acepta la responsabilidad de las medidas que toma que resultan perjudiciales en la visión cruda de la realidad. [...]
14. Aunque ostenta una ideología, su política no responde tanto a una fidelidad ideológica como a su necesidad de mantenerse en el cargo o acumular más poder.
15. Es reacio a permitir el libre debate entre las filas de su partido y tiene una política hostil contra los medios que no le adulan. Quien no muestra la fidelidad debida resultará apartado o excluido.
16. Está convencido de que sus intereses personales son los intereses de toda la nación, por eso no duda en estar en el poder todo el tiempo que puede, ya que eso es también beneficioso para el país. Si se le permite, cambiará las leyes para permanecer más tiempo en el gobierno, o bien amañará las elecciones para salir elegido. [...]
17. Alienta teorías de la conspiración para justificar sus actuaciones democráticas o el fracaso de sus políticas. [...]
18. Se enriquece de modo ilegítimo; roba, defrauda. [...]
19. Utiliza los poderes del Estado para favorecer a grupos criminales que le apoyan o que son antisociales por el daño que causan a la comunidad en su conjunto. [...]
20. Emplea la violencia para mantenerse en el poder, de diversos modos.
21. Es experto en ofrecer mensajes fáciles y sencillos en los que el pueblo pueda confiar, que prometen soluciones rápidas a problemas complejos.
22. No tiene amigos reales, sólo servidores.
23. Muestra afectos superficiales con sus familiares, a los que exige sumisión y culto a su personalidad.
24. Presenta tendencias paranoicas: cualquiera puede convertirse en su enemigo en cualquier momento si aprecia signos de una mínima crítica. [...]
25. Justifica los actos de represión, violencia, guerra y crueldad por causa de un bien mayor. [...]
Vicente Garrido, El psicópata integrado, Barcelona, Ariel (Planeta), 2024, pp. 189-202.
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