Mariano Peset: fundación de la Universidad de Valencia
"Las relaciones del pontífice Alejandro VI con Valencia fueron siempre estrechas y cordiales. No sólo por su nacimiento, sino también por ser obispo de esta ciudad, que visitaría en junio de 1472 como legado de la santa sede. [...] Su elección como papa fue objeto de gran celebración en la ciudad [...]
La buena disposición del pontífice hacia Valencia -una de sus primeras disposiciones fue hacerla arzobispado- motivó al ayuntamiento a promover la fundación de un estudio general o universidad. Desde inicios del siglo XV se había preocupado de establecer unas escuelas, en donde se estudiaba gramática y artes, o sea los primeros tramos de la enseñanza antigua.
Ahora el ayuntamiento de Valencia aspira a crear una universidad, en donde se estudien todas las facultades y puedan conferirse grados, con aprobación papal. El día 14 de agosto de 1498 se reunió el consell general con representantes de los distritos parroquiales y de los gremios, para ampliar el edificio de las escuelas, comprando casas vecinas y para encargar a los jurats que hagan las constituciones u ordenaciones. El día 30 de abril del año 1499 se reúnen los jurados, con el síndico y racional -en casa de éste, frente a la iglesia de San Martín- y aprueban las constituciones de la futura universidad, según el poder que se les había dado por el consell. [...]
Se solicitó la bula de creación a la santa sede y, para lograr resultados, escribieron y encargaron esta tarea a miser Juan de Vera, canónigo de la catedral que se hallaba en Roma. También intervino el arzobispo de Valencia, Pedro Luis de Borja y Lanzol, sobrino del papa Borja, a quien había elevado a la dignidad de cardenal de Santa María in via lata. La petición del ayuntamiento -según se desprende de la bula Inter coeteras de 23 de enero de 1501, de creación de la universidad, hacía ver que Valencia era metrópoli y cabeza del reino, y en ella se congregan numerosas personas, eclesiásticas y civiles, por lo que, si se creasen estas enseñanzas, se aprovecharían sus lecturas y sería ornamento de la ciudad, para utilidad y gobernación de la república. [...]
La bula Inter coeteras de Alejandro VI erigía un estudio general en la ciudad de Valencia y confería a su canciller y sus doctores la potestad de otorgar grados, previo el correspondiente examen. Era lo esencial para la fundación de un estudio general, pero ¿cómo se gobernaría?, ¿cómo se estructurarían sus poderes? Durante la edad media fueron los papas quienes regularon los poderes y la organización de las universidades [...] Si comparamos con la bula de erección, no cabe la menor duda de que Alejandro VI había previsto una mayor intervención de la iglesia y de los doctores. No sólo en grados, donde el canciller pontificio poseía todas las facultades y las conservaría, sino al encomendar su gobierno a una comisión mixta de clérigos y doctores, que no funcionaría al parecer. Desde las primeras constituciones ya había determinado el ayuntamiento que los jurados, racional, síndico, abogado y escribano eligiesen al rector y a los profesores, como hacen desde aquel momento y en lo sucesivo. En ningún momento hay notable intervención de la iglesia, ni tampoco del cuerpo universitario, del rector y los doctores.
El ayuntamiento actuó decidido para el buen funcionamiento del estudio general. El viernes 13 de mayo de 1502 redactaron unas ordenaciones sobre grados y sobre quiénes debían ser examinadores -la bula habla de dos o tres doctores de la facultad, pero designaron más-. Nombraron canciller, aunque la bula concedía esta facultad al arzobispo o al cabildo [...] Por tanto, dentro del espíritu de la bula, se arrogaban el nombramiento de quienes deberían participar con el canciller en los exámenes. [...] El ayuntamiento valenciano dominó por completo su propia universidad. La había fundado y la financiaba, por tanto consideraba que era su patrono y poseía todos los derechos sobre ella. [...]
En el año 1585 variaría la situación un tanto. Sin quebrantar el poder municipal, se introducen modificaciones por el papa Sixto V, a través de una bula que recuera la fundación del papa Borja. [...]
Alejandro VI concibió una universidad más cercana al poder eclesiástico, incluso previó una mayor intervención de los doctores y escolares. [...] El ayuntamiento consideró que tenía todos los poderes por haber fundado la universidad y haberla dotado de rentas. Era una fundación laica y, por tanto, dependía de la voluntad de sus creadores. Con la bula de 1858 podría decirse que pasaba a ser una fundación mixta o, al menos, se aseguraba la presencia eclesiástica de modo más amplio, no sólo a través del canciller. En todo caso, sin la decidida voluntad y esfuerzo del ayuntamiento de Valencia no hubiera surgido ni hubiera funcionado este estudio general. Fue un acuerdo entre las autoridades municipales y el pontífice Alejandro VI. [...]
Los pontífices, en los finales de la edad media e inicios de la moderna, tienen una menor presencia en los estudios generales. Los fundan, ya que sin este requisito no pueden dar grados ni enseñanzas válidas, intervienen en algunos puntos conflictivos. Pero junto a ellos aparecen los monarcas, más pendientes e interesados en velar sobre las facultades -en estos años existe armonía entre Alejandro VI y los reyes católicos-. Se debe a este pontífice la fundación de dos grandes universidades peninsulares: la complutense, que en el siglo XIX se trasladaría a Madrid, y la valenciana".
Mariano Peset, "Alejandro VI y las universidades hispanas", en Varios Autores, Alejandro VI papa valenciano, Valencia, Generalitat Valenciana, 1994.

Comentarios
Publicar un comentario