Henri Michel, La Segunda Guerra Mundial

 "Es posible que las guerras planteen más problemas de los que resuelven. Sin embargo, lo que sí ha quedado claro es que la victoria aliadas puso término a un imperialismo fascista cuya victoria habría dado un curso bien diferente a la evolución de la humanidad, y especialmente a las razas de color. A menudo se dice que las guerras son rupturas dentro de un proceso que vuelve a empezar cuando acaban. Parece más bien que la Segunda Guerra Mundial ha sido una hecatombe que señala el comienzo de una nueva era, tan amplios, profundos y duraderos han sido los cambios que ha provocado. La afortunada paradoja del conflicto es que, al mismo tiempo en que se desarrollaban gigantescas destrucciones, se encontraron y se pusieron en marcha los medios para reparar rápidamente los estragos. Ello fue debido a que, entre 1939 y 1945, la investigación científica, teórica y práctica, efectuó un salto tan grande que verdaderamente se puede hablar del nacimiento de una civilización de la ciencia y la técnica. Es suficiente recordar el revoltijo de las invenciones concebidas y aplicadas durante el conflicto: el radar, la electrónica, las calculadoras, las materias plásticas, el DDT*, las sulfamidas, la penicilina, los procedimientos de transfusión sanguínea y de reanimación, la mecanización de la industria y, la más grave, pero también la más prometedora, la liberación y utilización de la energía nuclear". 

Henri Michel, La Segunda Guerra Mundial, Barcelona, Oikos-Tau, 1983

La Seconde Guerre Mondiale, Presses Universitaires de France, 1972

* El DDT fue prohibido en Estados Unidos en 1972, en España unos pocos años después. 



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