Mommsen: sobre los galos, celtas o gálatas
"Los galos.- Su carácter.- El pueblo de los Celtas, Gálatas o Galos, era hermano de los Italianos, Griegos y Germanos; pero, aunque salido del seno de una misma madre, había recibido de ésta una muy distinta naturaleza. Poseyendo numerosa cualidades nobles y hasta brillantes, carecían, sin embargo, de la profundidad del sentido moral y del carácter político, indispensables ante todo para el progreso de las sociedades humanas en el camino de lo grande y de lo bueno.
[...] Tal era su vida, vida de soldado, tumultuosa y vagabunda, bajo sus propias banderas o las del extranjero, yendo desde Irlanda a España, y aun hasta el Asia Menor, llevando a todas partes el azote de la guerra y sus heroicas hazañas. Pero nada sacaban de estas arriesgadas expediciones; sus efectos desaparecían como desaparece la nieve de primavera; en ninguna parte del mundo fundaron un Estado ni una civilización que les fuese propia.
[...] en cuanto a sus orígenes, estamos reducidos a meras conjeturas. Procedentes del tronco común, de donde nacen las ramas Helénica, Itálica y Germana, vinieron los Celtas a Europa del fondo de ese Oriente, patria común de las naciones occidentales; llegaron, en siglos muy remotos, hasta el Océano, y, fijándose en el país hoy llamado Francia, invadieron por el Norte las islas británicas; por el Sur franquearon los Pirineos y disputaron la Península a los pueblos Iberos. Sus hordas habían recorrido los Alpes por la parte del Norte. Una vez establecidos al Oeste, volvieron en pequeñas bandas hacia el Este, pasaron los Alpes, el Hemos y hasta el Bósforo, y fueron, por mucho tiempo, el terror de las naciones civilizadas. Necesitáronse las ilustres victorias de César y la defensa organizada por Augusto en las fronteras, para quebrantar para siempre su energía devastadora".
Theodor Mommsen, Historia de Roma, vol. II, Desde la expulsión de los reyes hasta la reunión de los estados itálicos, Madrid, Turner, 1983, pp. 124-127.
Römische Geschichte, 1854-1856

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