José Donoso, El lugar sin límites

 

"Cuando don Alejo ve que alguno de sus perros negros anda mal, que se pone flojo o muy manso o se manca de una mano, nos encerramos, don Alejo y yo, con el perro, y lo mata de un pistoletazo... yo lo sostengo para que le pegue bien el balazo y después lo entierro. Y cuando la perra que guardamos encerrada en el fondo de la huerta está en celo, les damos yohimbina a los perros y nos encerramos de nuevo, don Alejo y yo, con ellos en el galpón, y los brutos se pelean por la perra, se vuelven locos, quedan heridos a veces, hasta que se la montan y ya está. De los cachorros se deja los mejores, y si ha matado a uno de los grandes se queda con uno nada más, y a los otros los voy a echar yo al canal de los Palos en un saco. Cuatro, le gusta tener siempre cuatro. Y los perros, aunque sean otros, se llaman siempre igual, Negus, Sultán, Moro, Otelo, siempre igual". 

José Donoso, El lugar sin límites, Barcelona, Bruguera, 1981.

Edición original: 1965.

Comentarios

Entradas populares